LA TELEVISION EN SUS HIJOS

¿Está preocupada por el impacto que puede causar la televisión en la vida de su hijo/a?. ¿Se ha preguntado si a su hijo/a de un año de edad se le debería permitir ver televisión o no?. Si ya lo hubiera hecho, entonces quédese tranquila ya que no es la única. Muchos padres están preocupados por la influencia que la televisión ejerce en la vida de los niños. Como madre, usted está constantemente preocupada por los peligros ocultos en los programas infantiles. Pero, ¿algo de lo anteriormente mencionada es verdad?

Verdades sobre la Televisión

Se ha estimado que los niños que viven en Estados Unidos miran, en promedio, ¡23 horas de televisión a la semana! Esto les consume más tiempo que el hecho de realizar cualquier otra actividad en la que podrían participar, aparte de dormir. Si usted realiza los cálculos, entonces se dará cuenta de que en la actualidad, un niño promedio habrá visto entre siete y diez años de televisión para cuando cumpla los 70 años. Entonces, no debería sorprenderse al enterarse de que se ha comprobado que la televisión es el medio de comunicación masiva de mayor influencia en la vida de los niños.

El Lado Negativo de la TV

Definitivamente existen numerosas desventajas vinculadas al hecho de permitirle a los niños mirar demasiada TV. Muchos padres ya son conscientes de que hoy en día, se muestra demasiada violencia en los programas televisivos. Ésto, envía mensajes a los niños haciéndoles creer que la violencia no sólo es aceptable sino que también es una forma legítima de afrontar los problemas. También se ha sugerido que algunos niños tienden a exhibir conductas más agresivas cuando miran muchos programas de televisión con un alto contenido de violencia. Los dibujitos animados para niños, frecuentemente han sido criticados abiertamente por mostrar demasiada violencia; ya sea en forma de combates físicos que parecieran ser reales o mediante inmaduras payasadas.

El sexo es otro tema que se muestra ampliamente en la TV. El problema con el sexo mostrado en televisión es que el mismo usualmente es representado con demasiada indiferencia, sin mostrar las consecuencias que puede acarrear, tales como: embarazos no deseados o contagio de enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, el materialismo tiende a mostrarse como algo común y natural en la televisión. Los objetos son mostrados como si fueran la fuente de la felicidad, y como la prueba concreta que dejaría ver que una persona ha logrado amasar fortunas y cosechar éxitos.

Además de lo anteriormente mencionado, se ha afirmado que la televisión promueve la pasividad, al mismo tiempo que minimiza la creatividad e inhibe la imaginación. Otras personas afirman que la televisión obstaculiza la capacidad que tienen los niños para interesarse por la lectura y que además provoca una disminución en la memoria retentiva. Muchos padres se sienten preocupados por el hecho de que los niños pequeños son altamente impresionables. Es bien sabido que los niños aprenden y adaptan su conducta guiándose por lo que ven que sucede en el entorno que los rodea. Si un niño no hiciera otra cosa que ver televisión sin supervisión alguna, existiría una enorme probabilidad de que se viera afectado negativamente por la misma.

La Televisión Y los Problemas Relacionados con el Peso

Una serie de nuevos estudios científicos han demostrado que la televisión es considerada como un factor que contribuye a provocar problemas en la niñez. Cuánto más tiempo pase un niño mirando televisión dentro de su casa, menos tiempo podrá pasar realizando actividades recreativas al aire libre. Esta pasividad, aunada a la tendencia que tienen los niños de mirar TV mientras comen desenfrenadamente entremeses o comida chatarra, implica que cada vez habrá más niños obesos.

Los comerciales televisivos también pueden contribuir a reforzar este patrón. Muchos comerciales relacionados con alimentos especialmente diseñados para ser vistos por niños promueven el consumo de alimentos muy poco saludables, tales como: masitas, papas fritas, gaseosas, y otros entremeses repletos de azúcar. Esto provoca que cada vez haya más niños que se sientan atraídos por estos productos y que les pidan a sus padres que se los compren.

A pesar de que se ha dejado en claro que el hecho de ver demasiada televisión podría provocar obesidad infantil, al mismo tiempo, les podría aportar a los niños una imagen corporal distorsionada y negativa. Los adolescentes están constantemente observando mujeres anormalmente delgadas y hombres asombrosamente musculosos, por lo cual, seguramente asumirán que esos estándares corporales son los adecuados. Hoy en día, las niñas de seis años tienen un concepto propio sobre lo que significa ser “gordo”. De hecho, una encuesta realizada entre niñas de seis años reveló que el 40% de ellas deseaban ser más delgadas. Otros estudios han demostrado que el 50% de las niñas de ocho años ya han intentado hacer dieta alguna vez.

 

La televisión tiene un gran impacto en los jóvenes.

Los niños y los adolescentes en los EEUU pasan un promedio de 3 a 4 horas diarias frente a la televisión 1,2. Pasan más tiempo sentado frente a pantallas electrónicas, sean estas de televisión, computadoras o juegos de video, de lo que pasan en otras actividades, aparte de dormir. Parte de ese tiempo es educacional o de entretenimiento3. Pero también pudiera estar lleno de imágenes violentas, sexualidad, estereotipos, drogas y alcohol. Los jóvenes son bombardeados por televisión por comerciales o productos que no necesitan, incluyendo alimentos y golosinas que no son saludables.

Los estudios demuestran que el impacto que la televisión tiene en los niños y los adolescentes es, mayormente, negativo. La violencia presentada en la televisión se ha vinculado al comportamiento agresivo o violento en la vida real de muchachos2. Muchos estudios demuestran que entre más televisión mire un niño, es más posible que sea obeso2, 3, 4. La obesidad está vinculada a problemas de salud sumamente graves, tales como: el asma, la diabetes, dolencias cardiacas y apnea (una dolencia en el dormir) entre jóvenes. Además, los muchachos que miran mucha televisión leen menos que otros alumnos5, 6. Están, asimismo, más propensos a tener calificaciones más bajas2, 5, 6. También pudieran estar más propensos a fumar, tomar bebidas alcohólicas o usar drogas, tener un concepto pobre de su propio cuerpo y una imagen pobre de sí mismos y ser adolescentes sexualmente activos2, 7, 8.

Los padres pueden hacer la diferencia.

Los padres pueden moldear cómo la televisión afecte a sus hijos estableciendo límites de cuánta televisión pueden ver y qué pueden ver, para esto deberán hablar con ellos y dar el buen ejemplo.

Establezca para sus hijos adolescentes y preadolescentes límites con el uso de la televisión y otras formas de comunicación.

  • Establezca reglas de cuánta televisión pueden ver. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda no más de una o dos horas diarias de programas de calidad (y no dejar que niños menores de 2 años vean televisión). También considere establecer un límite semanal. Evite dejar que los niños miren televisión por periodos largos de tiempo, como por ejemplo: 4 horas seguidas, dejándoles que escojan programas específicos.
  • Establezca reglas sobre cuándo es que pueden ver televisión. Por ejemplo: no se puede ver televisión hasta que se terminen las tareas escolares y domésticas; no hay televisión tarde por la noche o en los días de escuela, no hay televisión a la hora de la cena, etc.
  • Establezca límites del contenido de lo que pueden ver. Los adolescentes pueden tratar con temas de programas más serios que los niños menores. Pero aun así es importante limitar la cantidad de violencia, sexo, material de estereotipo al que están expuestos. Aprenda el sistema por el que se asignan categorías a los programas de televisión o use la guía de televisión para ayudarle a decidir qué es apropiado. Cuando pueda, mire los programas con su hijo y hablen sobre lo que miraron.
  • Ayúdeles a balancear la televisión con otras actividades. No solamente les diga que miren menos televisión. Aliéntelos a que dediquen tiempo a buscar y hacer otras actividades que también disfruten, como: leer, escuchar música, el arte, los deportes, pasatiempos, jugar afuera, actividades sociales y familiares, etc.
  • Apague la televisión a la hora de la cena. Utilice este tiempo para hablar y estar juntos como familia.
  • Apague la televisión cuando nadie esté viendo un programa. Evite utilizar la televisión como “ruido de fondo”. Esto aumenta la cantidad de tiempo que los muchachos son expuestos a imágenes y comerciales negativos. Mejor ponga música.
  • Mantenga el televisor fuera de las habitaciones de los muchachos. Los muchachos que tienen un televisor en su habitación son más propensos a mirar televisión por más tiempo, mirar programas que de otra forma no se les permitiría ver, acostarse tarde y dormir menos y estar socialmente aislado. También, tienen más propensión de hacerse obesos.

Observe lo que sus preadolescentes y adolescentes miran en la televisión y otros medios de comunicación.

  • Sepa lo que están viendo. Ponga atención a lo que está en pantalla. También, trate de saber lo que su hijo mira cuando usted no está presente. Muchos adolescentes y preadolescentes reportan mirar programas diferentes cuando los padres no están presentes. Hable con los padres de los amigos de su hijo; dígales lo que espera de ellos en cuanto a eso.
  • Mire televisión con su hijo. Mire por lo menos un episodio del programa que a él/ella le gusta. Asegúrese que usted está de acuerdo. Aprenda a usar el internet o juegue videos con ellos.
  • Apague el programa si lo considera inapropiado u ofensivo. Enseñe a su hijo a hacer lo mismo.
  • Bloquee lugares en el Internet que no sean apropiados. Bloquee los lugares que sean sexualmente explícitos y dígale a su hijo cuáles sitios puede acceder.
  • Anime a su hijo a ver programas más positivos. Al principio, pudiera ser más fácil lograr que su hijo mire otra cosa que limitar la cantidad de tiempo que ve televisión. Use videos y DVD para grabar programas educativos de alta calidad para que los miren.
  • Hable con su hijo adolescente o preadolescente sobre la programación en la televisión. Cuando miren el programa juntos, hablen el tema; haga una relación entre el programa y experiencias personales, libros, historia o lugares de interés. Utilice el programa como un medio para hablar de temas difíciles, como: estereotipos raciales, estereotipos relacionados al sexo, violencia, sexualidad o drogas. No tema expresar su opinión y valores.
  • Esté consciente de los anuncios comerciales. Hable de los anuncios comerciales en la televisión, en especial con su hijo preadolescente. Ayúdele a entender lo que están tratando de vender, cómo lo hacen y cómo pueden ser engañosos. ¿Quién está detrás de estos comerciales? ¿Qué métodos están usando para “atraer” a los muchachos?

Sea modelo de buen comportamiento con el uso de la televisión.

  • Limite su propio tiempo de ver televisión. Trate de ver menos televisión o mire más programas educacionales. Los programas con mucha violencia o de alto contenido sexual, deben verse cuando los niños más pequeños no están presentes. Recuerde, sus hijos lo miran y copian lo que usted hace.
  • No haga como que mirar televisión es más valioso de lo que realmente es. Evite utilizar la televisión como premio o castigo (a menos que sea un castigo relacionado específicamente por no cumplir con una de las reglas establecidas para mirar televisión).
  • Si usted y su hijo comen golosinas mientras miran televisión, coman golosinas saludables. Al estar frente a la televisión muchos niños y adultos comen golosinas que no son saludables. También hay muchos comerciales que muestran como buenos los alimentos cargados de grasa y azúcar. Trate de resistir la tentación. Consuma alimentos saludables para usted y su familia como: palomitas de maíz sin sal y sin mantequilla, vegetales o frutas.