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LAS DROGRAS VIDEO


 

TODO ESTO ES POR TU BIEN NUNCA PRUEBES DROGAS

 

 

 

 


PRIMERAS SALIDAS DE SUS HIJOS EN LA NOCHE

Las primeras salidas por la noche

¿Tiene usted un adolescente en casa que empieza a salir por la noche?, ¿le resulta difícil controlar las salidas de su hijo/a?, ¿suele llegar a conflictos con su hijo/a para acordar la hora de vuelta a casa después de una salida nocturna?, ¿le preocupan las amistades con las que su hijo/a frecuenta la noche? Son interrogantes que en el seno de muchas familias suceden a diario y a lo largo de la historia. Este artículo pretende reflexionar sobre este tema que puede ser más o menos escabroso dependiendo (como en otros tantos temas) de la actitud de mayor o menor comprensión de los padres ante la situación y del entendimiento que exista entre las partes implicadas.

También nos planteamos en este artículo las situaciones en las que los hijos piden dormir por primera vez fuera de casa, con su mejor amigo, con un primo… Los padres deben saber estar a la altura de las circunstancias, saber reaccionar y comprender que es un buen momento para otorgar ciertas responsabilidades a los hijos y fomentar su autonomía social. A continuación se plantean algunas pistas muy enriquecedoras.

Los jóvenes albergan la ilusión de que la noche es suya, de que en el mundo nocturno sólo están ellos sin el control de los adultos. Cuando es niño, es obligado “irse pronto a la cama”, en consecuencia un rito de “paso” a la adolescencia significa conquistar el derecho a dominar la hora de recogerse por la noche. Y por último, la posesión total de ese atributo adolescente: pasar la noche fuera de casa; este es el privilegio máximo de los jóvenes.

En las edades más tempranas de la adolescencia de los hijos, es decir, la pre adolescencia, los padres deben reconocer el atractivo que tiene dormir en casa de un amigo. Se sienten tan amigos que no les basta pasar los días juntos. Es muy gratificante contarse experiencias y dormirse con estas historias y aventuras. Muchas veces los recuerdos más agradables de la infancia tienen que ver con estas vivencias. Es conveniente que los padres aprovechen educativamente esta situación cumpliendo algunos requisitos:

  • Conocer la familia del amigo y que el ambiente sea saludable y acorde a nuestras ideas.
  • Que el joven esté preparado para convivir con personas distintas de su familia.En ocasiones los chicos se pueden mostrar obedientes y dóciles con nosotros y cuando no se sienten vigilados son muy distintos. Debemos enseñarle que no se puede comportar con la misma familiaridad que en su casa. Desde que son pequeños debemos habituarles a relacionarse con los demás, es cuando comienzan a ampliar su círculo y a darse cuenta que los demás pueden ser amigos suyos.

    Puede que sean tímidos por lo que convivir con otros chicos/as de su edad fuera de casa les obligará a poner en práctica habilidades sociales, saludar, mostrarse amable, responder a las preguntas, etc. Esto es todo un entrenamiento para el futuro.

    Un error de algunos padres consiste en pretender prolongar la infancia impidiendo a sus hijos asumir responsabilidades. Es una regla de oro en educación que los padres acostumbren a sus hijos a hacer por sí mismos lo que son capaces de hacer de acuerdo con su edad. Así cuando se planteen nuevas situaciones estarán preparados para hacerles frente.

    Aquellas actividades que impliquen un cierto alejamiento de la “presencia y protección” de los padres son maneras adecuadas de conseguir “autonomía”.

    Existen casos de padres que quieren ser tan amigos de sus hijos que no les dan la suficiente autonomía para dejar que se relacionen con sus iguales.

    La amistad es hermosa pero los verdaderos amigos no deben ser los padres sino personas de su edad con sus mismos problemas, inquietudes e ilusiones.

    El adolescente necesita la autoridad paterna y se puede armonizar con compartir con ellos valores propios de la amistad, confianza, generosidad, lealtad, etc.

    En etapas anteriores a la adolescencia, los padres pueden sustituir de alguna manera a los amigos de los hijos y ocupar su tiempo libre. Sin embargo en la adolescencia esto resulta implanteable. Los puntos de contacto que quedan con los hijos serán afinidades, gustos o aficiones que hayamos sembrado de pequeños. Por ejemplo, acompañarles a algún partido que practica, salir juntos a andar o montar en bici, coleccionar cromos y colocarlos juntos en el álbum… Estas situaciones siempre se harán con “afecto desinteresado”; si le acompañamos al partido ha de ser para servirle de apoyo no para “proyectarnos” en sus jugadas. Compartir tiempo con los hijos no debe pretender entrar en su mundo de intereses propiamente adolescentes para llegar a su intimidad. A veces es más conveniente invitar al adolescente a nuestro mundo y conseguiremos además un cultivo inmejorable para llegar a su intimidad: en una mañana de natación bien aprovechada se puede conocer más al hijo que en un año de “compartir” casa.

    A los 15 años las actividades deportivas tienen mucho interés para los chicos/as; plantear un partido de tenis puede tener gran éxito, pero después hay que mantener una periodicidad más o menos concreta para alcanzar esa costumbre.

    Los hijos además de todo lo anterior, necesitan algo muy importante para alcanzar su autonomía e independencia: LA AUTORIDAD DE LOS PADRES. ¿Cómo conseguir que los hijos hagan caso a los padres?:

  • Con unas pocas normas muy claras.
  • Favoreciendo su participación a la hora de tomar decisiones.En los últimos años la autoridad de los padres se ha debilitado, se encuentra en entredicho, pero buscar soluciones fuera de la familia no sirve de nada. Son los padres los que deben educar a los hijos. Cuando existe crisis de autoridad puede que falte alguna de estas condiciones:
    • Que exista consenso entre padre y madre.
    • Autoridad participativa llegando a acuerdos.
    • El fin a perseguir es la educación y autonomía de los hijos.
    • Coherencia con la conducta de los padres.
    • Que se apoye en valores y normas estables.
    • Que se traduzca en hechos.

    Los padres que quieran aumentar o mantener su autoridad no deben discutir delante de los hijos con relación a temas que les atañen a ellos. Nunca desautorizar a la pareja.

    Deben tenerse en cuenta las opiniones de los hijos y no tratar de imponer de manera despótica la opinión o punto de vista, comportándose de forma demasiado exigente mandando y obligando puesto que así conseguirán indisciplina y rebeldía. Es conveniente proponer y sugerir.

    Utilizando el “no” sin complejos llegaremos a obtener el control de los hijos. Deben entender que a veces es bueno renunciar a algo. Entre mantener una actitud autoritaria o dar libertad absoluta a los adolescentes, hay un término medio. Lo realmente eficaz es actuar de manera progresiva. Dar dosis de libertad basadas en el dialogo.

    Conforme se demuestre su coherencia y responsabilidad, se debe ir ampliando este margen.

    En la etapa adolescente el joven debe aprender a convertirse en su propio guía. No conviene que los padres mantengan sistemas autoritarios ni tampoco excesivamente permisivos. Entonces, ¿DEBEMOS EXIGIR O NO A LOS JÓVENES? A partir de ahora depende de ellos. En la medida en que consigan auto exigirse, los padres soltarán amarras. Siguiendo a JOSÉ MARÍA LAHOZ GARCÍA en su artículo “¿Exigir a un adolescente?” podemos apuntar algunos aspectos en los que el individuo puede llegar a la auto exigencia:

  • Dominio de impulsos y manifestaciones agudas en su carácter.
  • Respeto de los derechos de los demás como límite a su propia libertad.
  • Subordinar el placer y la libertad a la realidad y previsión del futuro.
  • Liberarse de lo que impida apreciar lo que tiene realmente valor.Comunicar los anteriores objetivos a los chicos sólo será posible si los padres son capaces de vivir la propia auto exigencia. En el momento en que no se es coherente ni hay esfuerzo por parte de los padres la autoridad ante los hijos queda anulada.

    La libertad y la autonomía respecto al uso del tiempo libre, el uso del dinero, el horario de llegada o la petición de pasar la noche fuera de casa hay que otorgarla en función de la responsabilidad demostrada. Esta será la clave:

    A mayor responsabilidad Mayor autonomía.
    Falta de responsabilidad   Restricción de autonomía.

    En cualquier caso, los padres deben asegurarse de conocer dónde y en qué condiciones estarán los hijos. Lo pueden hacer aplicando pautas como las siguientes: hablar con los padres de los amigos, cuidar que no haya hermanos mayores con ambientes desacostumbrados para ellos y dejar claro que pasará cierto tiempo hasta que puedan volver a dormir fuera si este fuera el caso. Esto no debe convertirse nunca en una costumbre ni en un capricho.


  • LA TELEVISION EN SUS HIJOS

    ¿Está preocupada por el impacto que puede causar la televisión en la vida de su hijo/a?. ¿Se ha preguntado si a su hijo/a de un año de edad se le debería permitir ver televisión o no?. Si ya lo hubiera hecho, entonces quédese tranquila ya que no es la única. Muchos padres están preocupados por la influencia que la televisión ejerce en la vida de los niños. Como madre, usted está constantemente preocupada por los peligros ocultos en los programas infantiles. Pero, ¿algo de lo anteriormente mencionada es verdad?

    Verdades sobre la Televisión

    Se ha estimado que los niños que viven en Estados Unidos miran, en promedio, ¡23 horas de televisión a la semana! Esto les consume más tiempo que el hecho de realizar cualquier otra actividad en la que podrían participar, aparte de dormir. Si usted realiza los cálculos, entonces se dará cuenta de que en la actualidad, un niño promedio habrá visto entre siete y diez años de televisión para cuando cumpla los 70 años. Entonces, no debería sorprenderse al enterarse de que se ha comprobado que la televisión es el medio de comunicación masiva de mayor influencia en la vida de los niños.

    El Lado Negativo de la TV

    Definitivamente existen numerosas desventajas vinculadas al hecho de permitirle a los niños mirar demasiada TV. Muchos padres ya son conscientes de que hoy en día, se muestra demasiada violencia en los programas televisivos. Ésto, envía mensajes a los niños haciéndoles creer que la violencia no sólo es aceptable sino que también es una forma legítima de afrontar los problemas. También se ha sugerido que algunos niños tienden a exhibir conductas más agresivas cuando miran muchos programas de televisión con un alto contenido de violencia. Los dibujitos animados para niños, frecuentemente han sido criticados abiertamente por mostrar demasiada violencia; ya sea en forma de combates físicos que parecieran ser reales o mediante inmaduras payasadas.

    El sexo es otro tema que se muestra ampliamente en la TV. El problema con el sexo mostrado en televisión es que el mismo usualmente es representado con demasiada indiferencia, sin mostrar las consecuencias que puede acarrear, tales como: embarazos no deseados o contagio de enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, el materialismo tiende a mostrarse como algo común y natural en la televisión. Los objetos son mostrados como si fueran la fuente de la felicidad, y como la prueba concreta que dejaría ver que una persona ha logrado amasar fortunas y cosechar éxitos.

    Además de lo anteriormente mencionado, se ha afirmado que la televisión promueve la pasividad, al mismo tiempo que minimiza la creatividad e inhibe la imaginación. Otras personas afirman que la televisión obstaculiza la capacidad que tienen los niños para interesarse por la lectura y que además provoca una disminución en la memoria retentiva. Muchos padres se sienten preocupados por el hecho de que los niños pequeños son altamente impresionables. Es bien sabido que los niños aprenden y adaptan su conducta guiándose por lo que ven que sucede en el entorno que los rodea. Si un niño no hiciera otra cosa que ver televisión sin supervisión alguna, existiría una enorme probabilidad de que se viera afectado negativamente por la misma.

    La Televisión Y los Problemas Relacionados con el Peso

    Una serie de nuevos estudios científicos han demostrado que la televisión es considerada como un factor que contribuye a provocar problemas en la niñez. Cuánto más tiempo pase un niño mirando televisión dentro de su casa, menos tiempo podrá pasar realizando actividades recreativas al aire libre. Esta pasividad, aunada a la tendencia que tienen los niños de mirar TV mientras comen desenfrenadamente entremeses o comida chatarra, implica que cada vez habrá más niños obesos.

    Los comerciales televisivos también pueden contribuir a reforzar este patrón. Muchos comerciales relacionados con alimentos especialmente diseñados para ser vistos por niños promueven el consumo de alimentos muy poco saludables, tales como: masitas, papas fritas, gaseosas, y otros entremeses repletos de azúcar. Esto provoca que cada vez haya más niños que se sientan atraídos por estos productos y que les pidan a sus padres que se los compren.

    A pesar de que se ha dejado en claro que el hecho de ver demasiada televisión podría provocar obesidad infantil, al mismo tiempo, les podría aportar a los niños una imagen corporal distorsionada y negativa. Los adolescentes están constantemente observando mujeres anormalmente delgadas y hombres asombrosamente musculosos, por lo cual, seguramente asumirán que esos estándares corporales son los adecuados. Hoy en día, las niñas de seis años tienen un concepto propio sobre lo que significa ser “gordo”. De hecho, una encuesta realizada entre niñas de seis años reveló que el 40% de ellas deseaban ser más delgadas. Otros estudios han demostrado que el 50% de las niñas de ocho años ya han intentado hacer dieta alguna vez.

     

    La televisión tiene un gran impacto en los jóvenes.

    Los niños y los adolescentes en los EEUU pasan un promedio de 3 a 4 horas diarias frente a la televisión 1,2. Pasan más tiempo sentado frente a pantallas electrónicas, sean estas de televisión, computadoras o juegos de video, de lo que pasan en otras actividades, aparte de dormir. Parte de ese tiempo es educacional o de entretenimiento3. Pero también pudiera estar lleno de imágenes violentas, sexualidad, estereotipos, drogas y alcohol. Los jóvenes son bombardeados por televisión por comerciales o productos que no necesitan, incluyendo alimentos y golosinas que no son saludables.

    Los estudios demuestran que el impacto que la televisión tiene en los niños y los adolescentes es, mayormente, negativo. La violencia presentada en la televisión se ha vinculado al comportamiento agresivo o violento en la vida real de muchachos2. Muchos estudios demuestran que entre más televisión mire un niño, es más posible que sea obeso2, 3, 4. La obesidad está vinculada a problemas de salud sumamente graves, tales como: el asma, la diabetes, dolencias cardiacas y apnea (una dolencia en el dormir) entre jóvenes. Además, los muchachos que miran mucha televisión leen menos que otros alumnos5, 6. Están, asimismo, más propensos a tener calificaciones más bajas2, 5, 6. También pudieran estar más propensos a fumar, tomar bebidas alcohólicas o usar drogas, tener un concepto pobre de su propio cuerpo y una imagen pobre de sí mismos y ser adolescentes sexualmente activos2, 7, 8.

    Los padres pueden hacer la diferencia.

    Los padres pueden moldear cómo la televisión afecte a sus hijos estableciendo límites de cuánta televisión pueden ver y qué pueden ver, para esto deberán hablar con ellos y dar el buen ejemplo.

    Establezca para sus hijos adolescentes y preadolescentes límites con el uso de la televisión y otras formas de comunicación.

    • Establezca reglas de cuánta televisión pueden ver. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda no más de una o dos horas diarias de programas de calidad (y no dejar que niños menores de 2 años vean televisión). También considere establecer un límite semanal. Evite dejar que los niños miren televisión por periodos largos de tiempo, como por ejemplo: 4 horas seguidas, dejándoles que escojan programas específicos.
    • Establezca reglas sobre cuándo es que pueden ver televisión. Por ejemplo: no se puede ver televisión hasta que se terminen las tareas escolares y domésticas; no hay televisión tarde por la noche o en los días de escuela, no hay televisión a la hora de la cena, etc.
    • Establezca límites del contenido de lo que pueden ver. Los adolescentes pueden tratar con temas de programas más serios que los niños menores. Pero aun así es importante limitar la cantidad de violencia, sexo, material de estereotipo al que están expuestos. Aprenda el sistema por el que se asignan categorías a los programas de televisión o use la guía de televisión para ayudarle a decidir qué es apropiado. Cuando pueda, mire los programas con su hijo y hablen sobre lo que miraron.
    • Ayúdeles a balancear la televisión con otras actividades. No solamente les diga que miren menos televisión. Aliéntelos a que dediquen tiempo a buscar y hacer otras actividades que también disfruten, como: leer, escuchar música, el arte, los deportes, pasatiempos, jugar afuera, actividades sociales y familiares, etc.
    • Apague la televisión a la hora de la cena. Utilice este tiempo para hablar y estar juntos como familia.
    • Apague la televisión cuando nadie esté viendo un programa. Evite utilizar la televisión como “ruido de fondo”. Esto aumenta la cantidad de tiempo que los muchachos son expuestos a imágenes y comerciales negativos. Mejor ponga música.
    • Mantenga el televisor fuera de las habitaciones de los muchachos. Los muchachos que tienen un televisor en su habitación son más propensos a mirar televisión por más tiempo, mirar programas que de otra forma no se les permitiría ver, acostarse tarde y dormir menos y estar socialmente aislado. También, tienen más propensión de hacerse obesos.

    Observe lo que sus preadolescentes y adolescentes miran en la televisión y otros medios de comunicación.

    • Sepa lo que están viendo. Ponga atención a lo que está en pantalla. También, trate de saber lo que su hijo mira cuando usted no está presente. Muchos adolescentes y preadolescentes reportan mirar programas diferentes cuando los padres no están presentes. Hable con los padres de los amigos de su hijo; dígales lo que espera de ellos en cuanto a eso.
    • Mire televisión con su hijo. Mire por lo menos un episodio del programa que a él/ella le gusta. Asegúrese que usted está de acuerdo. Aprenda a usar el internet o juegue videos con ellos.
    • Apague el programa si lo considera inapropiado u ofensivo. Enseñe a su hijo a hacer lo mismo.
    • Bloquee lugares en el Internet que no sean apropiados. Bloquee los lugares que sean sexualmente explícitos y dígale a su hijo cuáles sitios puede acceder.
    • Anime a su hijo a ver programas más positivos. Al principio, pudiera ser más fácil lograr que su hijo mire otra cosa que limitar la cantidad de tiempo que ve televisión. Use videos y DVD para grabar programas educativos de alta calidad para que los miren.
    • Hable con su hijo adolescente o preadolescente sobre la programación en la televisión. Cuando miren el programa juntos, hablen el tema; haga una relación entre el programa y experiencias personales, libros, historia o lugares de interés. Utilice el programa como un medio para hablar de temas difíciles, como: estereotipos raciales, estereotipos relacionados al sexo, violencia, sexualidad o drogas. No tema expresar su opinión y valores.
    • Esté consciente de los anuncios comerciales. Hable de los anuncios comerciales en la televisión, en especial con su hijo preadolescente. Ayúdele a entender lo que están tratando de vender, cómo lo hacen y cómo pueden ser engañosos. ¿Quién está detrás de estos comerciales? ¿Qué métodos están usando para “atraer” a los muchachos?

    Sea modelo de buen comportamiento con el uso de la televisión.

    • Limite su propio tiempo de ver televisión. Trate de ver menos televisión o mire más programas educacionales. Los programas con mucha violencia o de alto contenido sexual, deben verse cuando los niños más pequeños no están presentes. Recuerde, sus hijos lo miran y copian lo que usted hace.
    • No haga como que mirar televisión es más valioso de lo que realmente es. Evite utilizar la televisión como premio o castigo (a menos que sea un castigo relacionado específicamente por no cumplir con una de las reglas establecidas para mirar televisión).
    • Si usted y su hijo comen golosinas mientras miran televisión, coman golosinas saludables. Al estar frente a la televisión muchos niños y adultos comen golosinas que no son saludables. También hay muchos comerciales que muestran como buenos los alimentos cargados de grasa y azúcar. Trate de resistir la tentación. Consuma alimentos saludables para usted y su familia como: palomitas de maíz sin sal y sin mantequilla, vegetales o frutas.

    LA VIOLENCIA ESCOLAR Y LOS MALTRATOS

    En el presente informe se procurará abordar la problemática de la violencia escolar, pero desde un ángulo institucional y administrativo, sin analizar en esa ocasión las distintas situaciones sociales que desencadenan estas conductas. Para ello se reseñara los distintos aspectos jurídicos que la escuela no puede desconocer y a partir de ellos adecuar su tratamiento.

    En principio, hablar de violencia escolar implica no desconocer ni soslayar la compleja situación social de la que la Institución Educativa es parte, por lo tanto en ella se reproducen todas las problemáticas que padece la comunidad. Así llegan situaciones sociales que en algunas circunstancias la superan y todo lo que coadyuve a esclarecer este tema es de suma importancia para nuestra tarea cotidiana.

    Realizada esta pequeña introducción se hace indispensable abordar el tópico desde distintas dimensiones.

    · 1-Dimensión Constitucional, de acuerdo al ordenamiento jurídico es insoslayable referirse a la Convención sobre los Derechos de los Niños, ésta fue incorporada a nuestra carta magna en la última reforma del año 1994, otorgándosele de esa forma rango constitucional. Lo que implica que toda norma jurídica que no se adecue a ella puede cuestionarse.

    Por la importancia que reviste la norma se enunciara en líneas generales los principales aspectos que tienen incumbencia directa con lo educativo.

    · 1.1-Se deberá asegurar que las Instituciones encargadas del cuidado del niño, cumplan con todas las normas de seguridad. Es dable aclarar, que para ésta, niño es toda persona menor de 18 años, lo que involucra a las Instituciones Educativas desde el nivel Inicial hasta el Secundario inclusive.

    · 1.2-Se deberá garantizar al niño, el derecho de manifestar sus opiniones en todo tipo de proceso, judicial o administrativo en que esté involucrado, debemos inferir entre otras cosas sanciones disciplinarias y/o intervenciones del Consejo de Convivencia.

    · 1.3-Se deberá tomar medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas, para proteger al niño contra todo tipo de perjuicio, abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, tutores, curadores o cualquier otra persona que lo tenga a su cargo, entiéndase en esto último la escuela.

    · 1.4-Se deberá proporcionar asistencia con carácter preventivo para identificar; notificar y remitir a institución pertinente toda situación que evidencie malos tratos, y según corresponda, intervención judicial. Cabe interrogarse sobre lo siguiente, si la Educación en un servicio público de gestión oficial y/o privada, y nosotros de alguna manera funcionarios, ¿no deberíamos dar intervención jurisdiccional para evitar omisiones negligentes?

    · 1.5-Las medidas disciplinarias que se dispongan no podrán ser incompatibles con la dignidad del menor. Su educación deberá estar encaminada a desarrollar integralmente su personalidad, inculcándosele el respeto por los DDHH, sus padres, su identidad cultural y los valores nacionales del país donde vive y del cual es originario.

    · 2- Dimensión Civil: El Código Civil en su Título VIII “De los Actos Ilícitos”, plantea el tema del daño sus efectos y la responsabilidad civil. En líneas generales sostiene la responsabilidad de las Instituciones Educativas, sus directivos y docentes respecto de los niños que están bajo su guarda y cuidado, a saber:

    · 2.1-Ningún acto voluntario tendrá carácter de ilícito, si no fuere expresamente prohibido por leyes y o reglamentos.

    · 2.2-Considera daño, al perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria, debiéndosele resarcir económica y moralmente.

    · 2.3- La obligación del que ha causado un daño se extiende a los que causaren los que están bajo su dependencia, o por las cosas de que se sirviere, o tiene a su cuidado. Entiéndase que la responsabilidad tiene una gradación de mayor a menor, Institución educativa, directivos, docentes auxiliares, y así hasta el último de sus dependientes. Como así también de las cosas animadas como inanimadas, animales y herramientas por ejemplo.

    · 2.4-Los padres son responsables de los daños causados por sus hijos menores, la misma, cesa cuando los coloca en un establecimiento de cualquier clase, trasladándose la responsabilidad a quien desde entonces los tiene bajo su custodia, guarda y vigilancia. Lo prescripto para padres, rige también para tutores, curadores y Establecimientos Educativos, tanto de gestión estatal como privada. En síntesis, la responsabilidad civil por eventuales daños, recae sobre el Establecimiento, si es de gestión pública deberá responder el Estado, si es de gestión privada, la entidad propietaria, graduándose la responsabilidad de mayor a menor según la implicancia. En cuanto a la responsabilidad penal recae sobre el autor directo o indirecto, tanto por acción como por omisión, supongamos que un alumno se lesiona al manipular un instrumento del laboratorio, la responsabilidad civil será para el establecimiento, pero la penal para el docente a cargo, sea esta producto de la impericia , la negligencia o la imprudencia

    · 3-.Dimensión Reglamentaria, en este sentido no hay una uniformidad de criterios , mientras que en las escuelas de gestión pública el tema esta normado , en las de gestión privada cada Institución trata la problemática de diferente manera.

    · 3.1-El reglamento general de establecimientos de enseñanza Secundaria Normal y Especial sostiene lo siguiente. Las autoridades deben llevar un legajo de cada uno de los alumnos con todos los documentos y actuaciones relativas a ellos.

    · 3.2- Los docentes enseñaran de acuerdo a la currículo, coadyuvando al mantenimiento del orden y la disciplina. Asimismo no abandonaran sus clases antes de la finalización del horario previsto, los preceptores deberán prevenir cualquier acto de indisciplina, generando en los niños buenos hábitos.

    · 3.3- Algunas Instituciones educativas de gestión privada cuentan con gabinetes psicopedagógicos y Consejos de Convivencia, dirimiéndose en estos ámbitos cualquier hecho de violencia o malos tratos. Si el mismo se produce en la escuela intervienen estos, si proviene del exterior, el tratamiento es dispar, siguiéndose una secuencia similar a la siguiente. Detección del daño o violencia por el preceptor; tutor, directivo, etc., se procede a mantener una entrevista personal con el alumno, a posteriori con sus padres y si lo amerita se deriva al Gabinete, éste evaluara un seguimiento personal o requerirá una ínter consulta. Si aún así el problema persiste se evalúa su derivación a Sanidad y /o a la Policía para que proceda a la protección del menor. De las actuaciones se labran actas y se elevan a la supervisión de DGEGP.

    · 3.4- En cuanto a las escuelas de gestión pública, el proceder es más uniforme, ya que la ley 224 de Convivencia Escolar, los obliga a Implementar ese sistema. Asimismo cuentan en su mayoría con distintos tipos de gabinetes interdisciplinarios, o por lo menos con una en su jurisdicción. La secuencia de detección del daño o violencia es similar, pero al estar más claro su condición de funcionario y agente público, debe dar intervención al Same o a la Defensoría del Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes dependiente del GCBA. Si la violencia es en el establecimiento, intervienen los organismos ya enunciados, si en el daño o violencia participa un dependiente, se procederá a iniciar un sumario y agotar todas las instancias procedimentales administrativas.

    Como se sostenía en el comienzo, el tema es tan complejo que merece un tratamiento especial por la comunidad educativa, y todo esfuerzo que se realice en ese sentido es menor ante los reiterados casos de violencia familiar y escolar que llegan a nuestras escuelas, pero como mínimo los distintos actores deben conocer el alcance de estas normativas y preparar actividades en donde el respeto por los DDHH, la tolerancia y la diversidad se conviertan en un tratamiento transversal y cotidiano.


    HIJOS DE PADRES ADOPTIVOS

     La relación entre los padres adoptivos o sustitutos y los hijos son complejas y tienden a ser dificultosas. Desde los cuentos de los hermanos Grimm hasta las telenovelas, la figura de la madrastra o del padrastro, de una manera u otra, han estado asociados a formas de comportamiento despreciables. La madrastra o el padrastro es el villano de la película.

    Estas percepciones han obligado a sustituir estos términos por el de madres o padres adoptivos o sustitutos, con la idea de no asignarles a ellos las imágenes y significaciones peyorativas mencionadas.

    Uno de los problemas que se presentan es que el hijo, cuando ha perdido a alguno de sus padres, trata de mantener los recuerdos felices que vivió en compañía del papá o mamá, ahora ausente. Además, la apreciación que previamente existía sobre su padre o madre, fuera buena o no, con el tiempo la va idealizando y se le hará complicado a la mamá o papá adoptivo, competir con esa valoración.

    Hay que recordar que cuando se va la madre o el padre, los hijos pasan por un penoso duelo, por lo que a pesar de todas las circunstancias por las cuales hayan pasado, la madre o el padre debe trabajar junto con los hijos este proceso; comunicándose y manejando las fuertes emociones que se expresarán. Una vez superado juntos este duelo como familia es que se podría trabajar conjuntamente la incorporación de la nueva pareja si se presenta esta situación.

    Cuando a la persona que ha quedado sola se le da la oportunidad de convivir nuevamente con una pareja, tendrá que buscar las mejores fórmulas para que crezca este amor tomando en cuenta la opinión y los sentimientos de sus hijos. Lo mejor será que esta nueva pareja goce de la aceptación y aprobación de los muchachos o niños. Se debe evitar, hasta donde sea posible, imponer la situación, sobre todo si ha pasado poco tiempo.

     Una vez que se cuente con la aprobación de los hijos, ganada con paciencia y un prudente lapso de acercamiento entre el futuro miembro de la familia y ellos, habrá que fijar las reglas del juego: Deberes y responsabilidades, manejo de la disciplina, tiempo para compartir y tiempo para la intimidad, como comunicarse cuando haya problemas, no pelear o desautorizarse mutuamente frente a los menores, como conducir el aspecto económico, las relaciones con los familiares del conyugue ausente, y los de la madre o padre sustituto y como es natural las relaciones entre padres e hijos.

    Aunque se presenten altos y bajos en la relación, con amor, paciencia, perseverancia y comunicación, la renovada familia saldrá adelante.

    Lo mejor será que el padre adoptivo goce de la aceptación y aprobación de los hijos, ganada con amor y paciencia.


    HIJOS DE PADRES ALCOHOLICOS

    Uno de cada cinco americanos adultos vivió con un alcohólico mientras crecía. Los psiquiatras de niños y adolescentes saben que estos niños corren mayor riesgo de tener problemas emocionales que los niños cuyos padres no son alcohólicos.

    El alcoholismo es común en las familias y los hijos de alcohólicos tienen una probabilidad cuatro veces mayor que otros niños de convertirse en alcohólicos. La mayoría de los hijos de alcohólicos han experimentado cierta forma de abandono o abuso.

    Un niño en este tipo de familia puede tener una variedad de problemas:

    .- Culpabilidad: El niño puede creer que es la causa primordial de que su padre/madre abuse de la bebida.

    .- Ansiedad: El niño puede estar constantemente preocupado acerca de la situación en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico se enferme o se hiera, y puede también temer a las peleas y la violencia entre sus padres.

    Vergüenza: Los padres pueden transmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar. El niño que está avergonzado no invita sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a otros.

    Incapacidad de establecer amistades: Como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre/madre que bebe, no se atreve a confiar en otros.

    Confusión: El padre alcohólico cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño. Una rutina regular diaria, tan importante para el niño, no existe en su casa porque las horas de las comidas y de acostarse cambian constantemente.

    Ira: El niño siente ira y rabia contra el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado también con el padre que no es alcohólico porque no le da apoyo o protección.

    Depresión: El niño se siente solo e incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación.

    Aunque el niño trata de mantener el alcoholismo en secreto, sus maestros, parientes, otros adultos o sus amigos pueden darse cuenta de que algo está mal. Los psiquiatras de niños y adolescentes indican que los siguientes comportamientos pueden ser síntomas de un problema en el hogar, como el del alcohol:

    .- El fracaso en la escuela y las ausencias frecuentes.
    .- La falta de amigos, el retraimiento de los compañeros de clase.
    .- El comportamiento delincuente, como el robar y la conducta violenta.
    .- Las quejas frecuentes de problemas físicos, como dolores de cabeza o de estómago.
    .- El abuso de bebidas alcohólicas o drogas.
    .- La agresión contra otros muchachos.
    .- El comportamiento de exponerse continuamente a riesgos.
    .- La depresión, o pensamientos o comportamiento suicida.

    Algunos hijos de alcohólicos tratan de actuar como “padres” responsables de la familia y entre sus amigos. Tratan de hacerle frente al alcoholismo convirtiéndose en personas controladas, que tienen mucho éxito en la escuela, pero que viven emocionalmente aislados de otros niños y maestros.

     Un equipo de investigadores de la Unidad de Alcohología y del Servicio de Psiquiatría Infantil y Juvenil del Hospital Clínic de Barcelona ha constatado en un estudio que los hijos de personas alcohólicas tienen mayor predisposición a desarrollar problemas derivados del abuso de sustancias y otros trastornos psicopatológicos, así como una mayor tendencia al fracaso escolar, déficit cognitivo y problemas médicos.

    El estudio, publicado en la revista ‘Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology’, ha estudiado los factores de riesgo y de resistencia en los hijos de personas alcohólicas, así como la metodología óptima para la intervención preventiva en este grupo de alto riesgo para éste y otros trastornos relacionados.

    El objetivo de la investigación fue “identificar posibles factores de riesgo y consecuencias negativas asociadas al alcoholismo de los padres, así como determinar la influencia del grado de alcoholismo familiar en la función psicológica de los hijos”, explicó Rosa Díaz.

    El estudio plantea que la metodología óptima para intervenir preventinamente con los hijos de alcohólicos requiere un plan integral de intervención que incluya diferentes acciones: detección precoz, motivación al cambio en la familia, educación sobre temas relacionados con el alcoholismo familiar y, en caso necesario, actividades terapéuticas más intensivas para toda la familia.

    Para Rosa Díaz, “los hijos de personas alcohólicas son una población diana para la prevención selectiva por su vulnerabilidad para sufrir consecuencias negativas relacionadas con el consumo de alcohol y otras drogas”.

    El aumento del riesgo en este colectivo parece estar ligado, al menos, a tres factores de la historia familiar: el efecto biológico del etanol en las células y el feto, la transmisión genética de la vulnerabilidad para desarrollar alcoholismo u otros trastornos psicopatológicos, y las influencias socioambientales de crecer con padres y madres alcohólicos.

    Los resultados del estudio sugieren que, para prevenir la progresión es necesaria una educación preventiva no estigmatizada tan pronto como sea posible, lo que debería focalizarse en habilidades cognitivas y estrategias para combatir los posibles daños emocionales.

    Los investigadores del Clínic concluyen que existe una necesidad de “continuar trabajando” en el diseño de materiales preventivos y de autoayuda, en la formación de profesionales y en la diseminación de este tipo de intervenciones en el entorno sociocultural.


    RELACION ALUMNOS PROFESORES

    Su pregunta me recuerda una frase de Claudine Gandolfi que dice “para enseñar bien, uno debe ser parte payaso, parte actor, parte sargento militar, parte amigo y parte padre”.
    Iniciaré con un relato. Al inicio de mis prácticas escolares como docente, buscaba una amistad con los amigos simplemente porque me interesaba conocerlos nada más trascendental que eso, por ello en ocasiones tenía problemas para controlar el grupo pues cómo su amigo le iba a decir qué hacer en el salón.

    Lo anterior me ayudó a reflexionar que antes de ser su amigo soy un profesor que sin embargo puedo formar una amistad con el alumno (muy diferente).

    La relación maestro-alumno para mí y para los seguidores de la famosa “escuela nueva” es vital para lograr y facilitar la adquisición de aprendizajes significativos en algunos alumnos; explico: dentro de la teoría de estilos de aprendizaje se encuentra un apartado dedicado a los alumnos que son influidos en su aprovechamiento escolar en cuestión a la buena o mala relación que lleven con el docente. A algunos alumnos les puede ser indiferente la relación y para otros crucial; empero una buena relación puede propiciar varios beneficios como mayor confianza, empatía, control del grupo, etc.

    (Para ampliar más este tema te sugiero que revises la siguiente página. http://www.inteligenciaemocional.org/ie_en_la_educacion/preguntasfrecuentesestudiantes.htm). 

    La clave, considero está en la comunicación constante con ellos, interésese por sus problemas, sus gustos, sus disgustos, sus sueños, entre otros, no todos abrirán su corazón tan rápido para compartir lo que sienten, pero con un interés y preocupación genuina ellos hablarán incluso sin que usted se lo pida, ellos sentirán que se convertirá en más que un adulto que imparte conocimientos, usted en algunos casos se convertirá en la única persona que los escucha porque en el hogar no lo hacen, es un cambio paulatino pero hermoso y nada utópico.

    No hay respuestas únicas porque no hay seres humanos únicos, pero una de las claves de entrar a sus mentes y corazones será a través del diálogo.


    COMO SER UN BUEN HERMANO/a  MAYOR

    Con el paso del tiempo, y con la llegada de nuevos hermanos, el primer hijo se convierte en el hermano mayor No es un papel fácil: por un lado, gozará de muchas más libertades, será quien después de los padres más mande en casa…; pero, por otro, su nueva posición también conllevará una serie de retos: ir abriendo brecha, servir de punto de referencia de sus hermanos y convertirse en apoyo insustituible de los padres.

     

    Ser el primogénito lleva consigo una serie de obligaciones y responsabilidades que le pueden ayudar bastante en su proceso de madurez.

     

    Debido a esta peculiar situación y a su edad, el hermano mayor puede correr el riesgo de convertirse, de vez en cuando, en sustituto de los padres por algunas horas, cuidando y mandando a sus hermanos.

     

    Los progenitores deberán poner especial cuidado en mantener el equilibrio: ni dejar de pedirle una ayuda, ni hacer de él una niñera.

     

    TODO UN MODELO

    El hermano o la hermana mayor siempre ha sido y será el ídolo de sus hermanos más jóvenes, el modelo que querrán imitar, la fuente de experiencia… Consciente o inconscientemente, todos sus hermanos más pequeños le tendrán como punto de referencia.

     

    Y en eso reside su importancia en la familia. Por eso mismo, el hermano mayor se convierte también en una punta de flecha que va abriendo camino: una vez que consiga que le aumenten la paga, por ejemplo, el resto de los hermanos lo tendrá bastante más fácil.

     

    Por el mismo motivo, el hermano mayor tiene que entender que ocupa una posición especial, hacia la que se dirigen los ojos de sus hermanos.

     

    Por eso, deberá cumplir las normas y costumbres familiares en casa (especialmente delante de sus hermanos), aunque muchas veces no entienda algo o, simplemente, no las comparta. En definitiva, tiene que saber que su ejemplo cuenta mucho.

     

    Como padres, hemos de ser conscientes de ello y apoyarnos en él cuando sea necesario. Tanto cuando su ayuda nos venga muy bien para salir de un aprieto (esas cenas con matrimonios amigos, esos viajes), como para solucionar algún problema familiar (el de quince años olía demasiado a cerveza el otro día). Con cuidado de no quemar ese ascendiente usándolo demasiado, o poniendo al mayor como ejemplo de todo… Viene muy bien en una familia mantener esa magia que siempre aletea alrededor del mayor.

     

    NI ESCLAVOS NI TIRANOS

    Una charla con el hijo mayor, de vez en cuando, resulta ineludible para hacerle ver su papel en la familia, de modo que se sienta reclamado para colaborar con su buen ejemplo en la educación de sus hermanos. Esto le hará madurar y participar más de los temas familiares.

     

    Existe el peligro de recurrir en exceso a su ayuda y puede suceder que los hermanos mayores, con toda su buena voluntad, acaben siendo esclavos de esos pequeños tiranos con los que convive, pendiente todo el día de ellos.

     

    Pero también existe el riesgo de que el mayor abuse del poder que se le otorga. Para evitar tanto esta situación como la anterior, lo más indicado es que los padres declaren normal y públicamente el poder que delegan, sobre quién, en qué ámbito y durante cuánto tiempo.

     

    Los mayores deben tener un margen de autoridad sobre los que van tras ellos, pero teniendo presente que la autoridad es de los padres y no admite contrincantes. En cualquier caso, sólo se puede delegar.

     

    Son los padres quienes deben marcar los derechos y obligaciones de todos, para potenciar la entrega y servicio entre los miembros de la familia, al tiempo que estimulan a cada uno a desarrollarse según su propia edad.

     

    A SU ALTURA

    La influencia de los hermanos mayores ofrece otras muchas posibilidades: cuentan con toda una experiencia que pueden trasmitir; saben cómo decir las cosas para que les entiendan -su infancia no está tan lejana, a fin de cuentas-; están dispuestos a escuchar confidencias de los pequeños que quizá resultaran ininteligibles para los padres…

     

    A su lado, los menores se sentirán también seguros y el trato siempre será más igualitario que con sus padres. En muchas ocasiones, preferirán que los consejos vengan de boca de sus hermanos mayores, que gozan por derecho propio de mayor credibilidad.

     

    Los pequeños, habitualmente, tienen otro tipo de confianza con su hermano mayor, sin miedo a regañinas o a disgustos. Y en todo caso, les importa menos discutir con él que con los padres. Por eso, su influencia llega más directamente y, a veces, resulta más eficaz.

     

    UN APOYO MORAL

    Los hijos mayores suponen una gran ayuda para llevar adelante la familia, sobre todo cuando cuenta con varios miembros. No es ésta su tarea más importante, ni el gran valor que pueden aportar los mayores se reduce a sacarnos de apuros. A veces, que se encarguen de la cena un sábado por la noche, que recoja a sus hermanos del colegio, que

    explique una asignatura… puede parecernos más eficaz.

     

    Sin embargo, descargarnos de tareas materiales en los mayores tiene mucha menos importancia que el apoyo moral que representa en una familia… Tendrá que ayudar, sin duda, pero procurando no quemarle en estos temas para que dé todo su valor cuando sea necesario.

     

    Él es el punto de referencia de sus hermanos, su confidente… si le convertimos en niñera perderá tanto su ascendencia sobre sus hermanos como las ganas para ayudarles.

     

    DERECHO A PAPÁ

    Cada hijo, sea el primero o el último, tiene derecho a la misma atención y educación por parte de sus padres. Es importante que todos tengan claro que este papel es irrenunciable y sólo pueden ejercerlo ellos. Es un deber contraído con todos y cada uno

    de sus hijos. Y el papel del mayor es el de hermano, no el de padre. .

     

    EN RESUMEN…

    El hermano mayor debe saber que…

    ·         Está en el punto de mira de sus hermanos. Si vive personalmente las normas y costumbres familiares, sus hermanos harán lo mismo. Si no lo hace, es probable que tampoco lo hagan ellos.

    ·         A los hermanos pequeños les encanta oír consejos y sugerencias… y en tono de colega. Todo es ponerse a su altura y harán de mil amores lo que sea.

    ·         Sus hermanos mayores, especialmente cuando representan a los padres, se merecen todo respeto.

    ·         No son sus padres y, por tanto, han de agradecerles aún más el cuidado que les dedican y no abusar.

    Es importante que los padres se esfuercen por…

    • No sobrecargarlos de trabajo, ya que nunca pueden (ni deben) sustituir a los padres. Si no queda más remedio que ayuden, pero al menos se puede empujar a los pequeños para que sean agradecidos… y no unos tiranos.
    • Valorar el tiempo del mayor cuando lo dedica a su hermano, aunque tenga la obligación de ayudarle a estudiar, por ejemplo, o de acompañarle al peluquero.
    • No olvidar que cada hijo tiene derecho a la atención, tiempo, mimos y broncas de sus padres. El primogénito es un aliado, no un sustituto en su educación.
    • Cuando se dé alguna circunstancia poco normal (un viaje, etc.) podemos definir y transmitir claramente el margen de autoridad que delegamos en el mayor y las medidas que puede adoptar. Toda responsabilidad conlleva una autoridad que debe quedar clara a todos. Aunque, generalmente, no es el mayor quien marca las horas de llegada, por ejemplo, sí podría, sin embargo, castigarles sin salir si no cumplen el horario mientras los padres están de viaje.

    Cambiemos por nuestro propio bien

     


    COMO MEJORAR LA RELACION PADRE E HIJOS

    UN SALUDABLE DIÁLOGO

    Ningún tema debe ser evadido cuando se trata de conversar con su hijo y de ayudarle a aclarar dudas y a orientarlo en esas etapas complejas de  su crecimiento Un joven de cualquier edad tiene muchas posibilidades de conversar con sus padres cuando estos saben escuchar.

    El diálogo debe eliminar actitudes tales como: Juzgar, dar demasiados consejos, pretender tener todas las respuestas, criticar, ridiculizar, ser inconsistente entre lo que se dice y se hace, mostrarse ansioso frente a los problemas de los hijos. El tono adecuado ayuda para que los mensajes sean más claros.

    En la comunicación con los padres, los adolescentes buscan mas su comprensión que la solución a sus problemas, por eso la  escucha y la comprensión son actitudes determinantes que abren puertas para poder ingresar en el Universo emocional de los Hijos; esto le ayudará a clarificar sus ideas e inquietudes y lo llevará a encontrar sus propias soluciones.

    En este diálogo el exceso de palabras sobra, puede también utilizar otro lenguaje muy efectivo como una caricia, un abrazo, una guiño de ojo, una tomada de mano, una palmadita en la espalda, un beso en la frente todo aquello que pueda expresarle  lo importante que es para usted; además que aumente los canales de comunicación y el nivel de confianza con su hijo.

    Un  niño o un joven seguro de sí mismo no necesita de muletas para cruzar por la vida, varias son las formas de estimular su AUTOESTIMA:

    • Estimule sus éxitos, no los pases desapercibidos aunque sean pequeños. Es más fácil obtener una modificación de conducta con reforzadores positivos.
    • Elogie el esfuerzo no solo el logro y hágale saber que no siempre se gana pero adviértale que un fracaso no le quita méritos a su esfuerzo.
    • Ayude a su hijo a fijarse metas realistas, si el hijo y el Padre exigen  demasiado solo se obtienen desilusiones.
    • Nunca compare a su hijo con los demás, es muy nocivo para la concepción de sí mismo. Ayúdelo a construir su justa autovaloración.
    • Critique el acto, no a su hijo; hay que fijarse como se corrige, los comentarios negativos tienen un efecto devastador en las personas.
    • Dé responsabilidad a sus hijos se sentirán útiles e integrados a la familia, además les produce una sensación de logro.
    • Demuestre siempre que los ama; el contacto físico a través de los abrazos y besos les hará sentirse amados. No olvide que para un Padre,  un hijo nunca es demasiado grande para decirle cuánto lo ama